El rincón de Gastón


Un día, sin más, un jove apareció en las páginas de la revista Spirou, durante unas semanas no se supo nada de él hasta que una «brillante» conversación con el mismo Spirou nos descubrió que se llamaba Gastón.


No se sabe muy bien porque el señor Dupuis lo contrató, lo que está claro es que nunca hace lo que se le encarga. Con oficina y todo, pasa su tiempo inventado, haciendo bricolaje, cocinando, jugando, tocando instrumentos musicales, y durmiendo, sobre todo, durmiendo. A medida que avanza el tiempo va quedando claro que Gastón es el encargado de la documentación y del correo, aunque Jeanne sea la encargada del archivo, por ello tampoco queda muy clara la tarea de Gastón en la revista Spirou.
Lo que si que hace, y lo hace muy bien, es poner de los nervios a sus superiores y compañeros, sobre todo a Fantasio y Buenavista, a los que realmente atormenta.
De aspecto débil, siempre anda encorvado y arrastrando los pies, vestido siempre con vaqueros, jersey verde y alpargatas azules, es decir, no es ningún referente en cuanto a moda se refiere. Es soñador —y no solo cuando duerme—, imaginativo, simpático y bien intencionado, aunque nunca le salgan las cosas como desea.
A pesar de ser responsable con el medio ambiente, siempre conduce una tartana con aspecto deportivo —gracias a unos crucigramas—, un viejo Fiat 509 con el que vive las mil y una aventuras, o desventuras, según se mire.
Y no penséis que es un hombre solitario, está enamorado de Jeanne, su compañera de trabajo, y vive con un ejército de animales, un gato, una gaviota —que no para de reírse de todo—, un pececillo de colores y un ratoncito. Además tiene una extensa familia, entre sus miembros destaca su tía Hortensia, su sobrino —con el que guarda un gran parecido—, y su tío, el granjero Gustavo.
A pesar de que sus apariciones se han atribuido siempre a las tiras cómicas de la revista, en un par de ocasiones aparece en las aventuras de Spirou y Fantasio: Le Voyageur du mésozoïque, Vacances sans histoire, La foire aux gangsters, Panade à Champignac, y Bravo les Brothers.
Hay cierta discusión con la traducción del nombre en español, algunos abogan por Gastón y otros por Tomás, lo cierto es que depende de quien haya sido el traductor se ha optado por una versión o por la otra. Lo importante es, y será siempre, que se llame como se llame, Gastón, quiero decir Tomás, quiero decir... Bueno, que seguirá siendo siempre el mismo.

Aunque las tiras cómicas de Gastón nunca constituyeron historias largas como las de Spirou, sus aventuras fueron tantas como personajes compartieron viñeta con él.

Fantasio
Cuando Gastón nació, Franquin también era el responsable de las aventuras de Spirou y Fantasio, y por ello contó con este último para que diera la réplica al nuevo empleado. Convertido en redactor jefe, Fantasio es el encargado de batallar con Gastón para que trabaje o haga algo, se comporte adecuadamente y no sea un vago, pero no lo consigue. Sus únicos resultados son sus ataques de furia descontrolada, cuando no consigue firmar los contratos con De Mesmaeker, o Gastón consigue destruir su trabajo o la oficina.
Cuando Franquin dejó las aventuras de Spirou y Fantasio, este último fue sustituido por Buenavista, aunque después de ello hizo alguna que otra aparición más como amigo de Gastón —que ya conoce sus desastres y meteduras de pata—, que como antiguo jefe.
En sus aventuras, Fantasio es un personaje nervioso y miedica, más precavido que su compañero Spirou, pero Gastón logra lo impensable sacando de quicio y volviendo violento a personaje tan simpático y sibarita como Fantasio.

Buenavista
Incomprensiblemente traducido al español como Buenavista, originalmente este personaje se llamaba Léon Prunelle. Primero como redactor de la revista Spirou, y después sustituyendo a Fantasio al frente de ella, es el principal interlocutor de Gastón, y su principal víctima, ya que directa, o indirectamente, siempre acaba recibiendo por culpa de nuestro héroe.
En un inicio primero se divierte con las meteduras de pata de Gastón, pero cuando ocupa el lugar de Fantasio, es más nervioso e irascible que este, llevándolo a sufrir permanentes crisis nerviosas, y maldecir con palabras mucho más serias. A pesar de ello, Buenavista, con el paso del tiempo, tomará cierto aire paternal respecto a Gastón, ya que si por un lado le obliga a trabajar, muchas veces le molesta despertarle de sus placenteros sueños.
Al igual que Fantasio, es adicto a la pipa, y a las venganzas bien organizadas contra Gastón, para las que cuenta con la ayuda de sus colegas, Lebrac, Bertje y Jef, para llevarlas a cabo.
Jeanne
Responsable del archivo su aparición es completamente circunstancial para un gag, en el que Gastón busca una compañera con cola de caballo para formar parte de un disfraz de centauro. A pesar de este primer trato un poco desagradable, Jeanne enseguida se enamora de su compañero de trabajo, y además es correspondida, pero la timidez de ambos les lleva no dar nunca el salto. Para Gastón, Jeanne es la única mujer en su vida, ella lo adora, y es con la única con la que se va de excursión, de viaje, o comparte sus sentimientos más íntimos. A pesar de ello ambos personajes están claramente conectados, tanto que llegan a soñar lo mismo, como Buenavista y Lebrac pueden comprobar.
En un principio es presentada como una muchacha no muy bien vestida y chapada a la antigua, pero a medida que fue apareciendo en las tiras se fue embelleciendo y volviéndose mucho más sexy que sus compañeras, además de vestir a la última con un amplio vestuario.

Lebrac
Yves Lebrac apareció por primera vez en las tiras de Gastón al lado de su compañero y amigo, Buenavista. Ya desde un principio se convirtió en un secundario importante, ya que no tan solo es víctima de las gamberradas de Gastón, sino que en numerosas ocasiones es su cómplice.
Dibujante de profesión, y normalmente de los nervios debido a que llega tarde a entregar algún dibujo, es un hombre simpático y agradable, que flirtea habitualmente con la secretaria sin nombre, y parece correspondido.
Como buena persona que es, sirve de apoyo a Buenavista, que normalmente tiene ataques de ansiedad y crisis nerviosas provocadas por lo que hace Gastón, o lo que no hace. Franquin afirmó que Lebrac era el personaje con el que se sentía más identificado, sobre todo, debido a su rango de dibujante en la revista Spirou.

De Mesmaeker
El señor Aimé De Mesmaeker, es un importante hombre de negocios que habitualmente aparece en las oficinas de la revista para firmar, primero con Fantasio y más adelante con Buenavista, unos contratos. Dicho sea de paso, nada se conoce de los contenidos de estos contratos que nunca llegan a ser firmados, porque la aparición de Gastón, o de cualquiera de sus secuaces —como el gato o la gaviota—, impiden que se lleve a cabo.
Jidéhem, dibujante que ayudó a Franquin en los primeros tiempos de Gastóm, se apellidaba en realidad De Mesmaeker, y se ha afirmado en diversas ocasiones que una vez que Franquin dibujó al hombre de negocios, Jidéhem vio en él a su padre, y después de pedirle permiso a este, bautizaron a este importante hombre como De Mesmaeker.
Apasionado de los coches, que habitualmente renueva —cosas de los ricos—, su seriedad y las ganas de trabajar hacen de este hombre de negocios un claro objetivo para las meteduras de pata de Gastón, ya que a día de hoy esos contratos se han quemado, destruido, comido, devorado, mojado, etcétera, etcétera, más veces que firmado.

Boulier
En un lugar en que la anarquía de Gastón consigue volver patas arriba cada día, hacía falta un responsable, alguien serio y con cabeza para llevar a cabo el trabajo de tesorero y de supervisor. El señor Dupuis, al igual que Franquin, confió en Boulier, un hombre austero, recto, estricto, severo y que no perdona nada de lo que hace Gastón.
Habitualmente, es mostrado como el censor y el responsable de que la oficina de la revista Spirou siga adelante, pero su carácter le hace víctima habitual de las meteduras de pata y gamberradas de Gastón, logrando que llegue a reír... a pesar de que sea mediante un gas claramente venenoso.
Jef
Jef Van Schrijfboek, es redactor de la revista Spirou y hermano del traductor, Bertje. Apareció en las tiras de Gastón antes que su hermano, pero hasta que los dos no compartieron aventuras este no fue bautizado. En el episodio «Un partido que nos marcó», Yvan Delporte revela su nombre y su parentesco sacando de dudas al lector sobre su parecido con Bertje.
Es el tercero, después de Buenavista y Lebrac, en la lista de víctimas habituales de Gastón, ya que la jerarquía en una empresa siempre es muy importante.

Bertje
Bertje Van Schrijfboek, es el traductor de la revista Spirou, responsable de que todo el texto en francés también se traduzca al neerlandés, ya que la revista también se vendía en el Benelux y, por lo tanto, no es de extrañar su presencia.
Al igual que sus compañeros de redacción, es víctima habitual de las meteduras de pata de Gastón, al igual que su hermanos Jef, con el que se le puede confundir, sino tenemos en cuenta que Bertje lleva bigote.

La secretaria sin nombre
A pesar de ser la secretaria con más protagonismo, ja que Jeanne es la responsable del archivo, esta chica morena y de cierta altura, no tiene nombre. Según Franquin, un día tuvo el nombre perfecto para este personaje, pero se le olvidó y prefirió dejar sin bautizar a este simpática empleada de la oficina.
Encargada de la sección de moda y de informática, pocas veces se enfada con Gastón, sino que se suma a sus juegos, como un laberinto en el despacho de documentación o unos videojuegos en la oficina de informática. A pesar de que nunca se dejó muy claro, parece que mantiene algún tipo de relación con el simpático dibujante de la revista, Lebrac.

Jules, del edificio de enfrente
Sin duda alguna Jules, del edificio de enfrente, es el mejor amigo de Gastón. Casi desde el principio sabemos de él a través de Gastón, ya que desde el edificio de la revista al de las oficinas de Smith juegan, hablan por teléfono y comparten el aburrimiento. Tendremos que esperar bastante en el transcurso de las aventuras de Gastón para que este simpático pelirrojo haga su aparición. Más responsable que Gastón, fácilmente se deja llevar por los planes y las gamberradas de este.
Las ocurrencias de ambos para superar las largas horas de oficina van desde disparar de una oficina a otra, pasarse mensajes con una gaviota, o jugar a hundir la flota por teléfono mientras que Jules se encuentra en Nueva York, y Gastón, evidentemente, en los despachos de la revista Spirou.
Junto con Juan Cenizo y Gastón forman el grupo musical, liderado por el Gastónofono, Moon Module Mecs, haciendo temblar las paredes llevando todo el barrio a la destrucción cada vez que practican.
Juan Cenizo
Su nombre original era Bertrand Labéuve, pero su estado depresivo y su poco tacto hizo que los traductores españoles se decantaran por este nombre no muy esperanzador. De rasgos orientales, es uno de los amigos de Gastón, como Jules del edificio de enfrente, con el comparte la pasión por los inventos y la música, pero con la diferencia de que si Gastón es confiado con lo que hace, Juan no confía nada en lo que hace Gastón.
A pesar de las pocas apariciones que tiene en las tiras, al igual que Jules, es atraído por el carácter agradable y simpático de Gastón, que hace de él uno de sus más íntimos amigos. Su primera aparición es sustituyendo a Gastón, y tan solo ya vierte un bote de tinta encima de los dibujos, sacando de quicio a Fantasio solo empezar el día.

Longtarin
Cuando alguien lo ve piensa que es un agente de la ley respetable, un gendarme trabajador que se ocupa que todo transcurra con normalidad en el barrio en el que trabaja. Pero por culpa del destino, este agente ha quedado unido al desastre del Gafe.
Gastón y sus amigos encuentran cualquier momento para hacerle pasar las de san quintín a este agente, pero el se venga poniéndoles todo tipo de multas, controlando los parquímetros y persiguiéndolos ahí donde vayan. En una ocasión las bromas y las multas llegan a algo más serio, ya que se declara oficialmente la «Guerra de los parquímetros», en la que Gastón y su peculiar ejército de gamberros se enfrenta al gendarme, que acaba teniendo pesadillas con los parquímetros.

Tío Gustavo
Hombre de campo, tiene cierta parentela con Gastón, vive con su esposa en mitad de la campiña, relajado y ocupado con sus quehaceres diarios, pero cuando su familiar —no sabemos que rango de parentesco comparte con nuestro héroe— le visita, sobre todo por vacaciones, las cosas se complican para este hombre.
Desde causar estampidas de vacas, a atraer todo tipo de animales, pasando por sintonizar la televisión con artilugios de granja, cualquier cosa es posible para sacar de quicio a ese pobre hombre, sobre todo cuando el responsable es Gastón.
Raúl, el de las fotocopias
Uno de los personajes más secundarios y de los que aparecen más tarde en las tiras cómicas de Gastón, pero el único, junto al señor De Mesmaeker, que tiene como modelo un personaje real. Este personaje se inspira en un dibujante y guionista de la revista Spirou, que en la época de Gastón era el responsable de las fotocopias, Raoul Cauvin.
Tranquilo y trabajador, consigue pasar desapercibido para Gastón hasta que este descubre que la cámara oscura para revelar las fotografías es un lugar ideal para cocinar y hacer experimentos, volviendo loco al pobre responsable de las fotocopias.

Y muchos personajes más
Además de Gastón, Buenavista, Lebrac y los demás, el universo de Gastón está plagado de personajes que interactúan con él aunque sea en poca medida. En la oficina, a parte de la misteriosa «Secretaria sin nombre», hay dos secretarias más, Sonia e Yvonne, también trabaja una encargada de la limpieza, Mélanie Molaire, responsable de recoger los estropicios de Gastón junto al portero del edificio, Jules Soutier.
A parte de Jules del edificio de enfrente y Juan Cenizo, Gastón tiene otros amigos como Manu, un pobre muchacho que no hace más que cambiar de trabajo por culpa del propio Gastón y sus meteduras de pata, y un dibujante anónimo, con el que Gastón se encuentra al entrar o salir de la oficina.
Buenavista y el oficial Longtarin no son los únicos atormentados por los desastres que causa Gastón, los vecinos de al lado, los constructores Fuertes & Recio, son unas de las víctimas habituales de los inventos y experimentos de Gastón.

A pesar del deseo expreso de André Franquin de no querer adaptar las tiras de Gastón el Gafe al cine, dos han sido las producciones que han visto la luz. La primera de ellas fue un auténtico desastre que Franquin no autorizó, y la segunda ha sido una serie de animación de gran éxito autorizada por la hija del dibujante.

Fais gaffe à la gaffe!
En 1981, y a pesar de los deseos de Franquin, Paul Boujenah adaptó las aventuras de Gastón en un película de ochenta minutos. El argumento gira entorno a G., un trabajador de unos grandes almacenes que tiene un accidente de coche con un editor, Dumoulin, y este último le permite incorporarse a su editorial para que pague su deuda, aunque no sabe que será peor el remedio que la enfermedad, ja que G. causa estragos ahí donde va.


En ningún momento Franquin autorizó este film ni sus personajes, por ello estos tuvieron que adaptar sus nombres, Gastón pasó a ser G., Léon Prunelle —Buenavista en castellano— fue llamado Prunus, Aimé de Mesmaeker fue Mercantilos, y Jeanne se convirtió en Pénélope.
Se tiene que tener en cuenta que a pesar de hacer un buen trabajo de adaptación, ya que el Gastonófono es remarcablemente parecido, el film es un auténtico desastre, todos los actores están desubicados, sobreactuados en general, y además la falta de consentimiento por parte del autor, hicieron que este film fuera muy mal recibido, convirtiéndose en una auténtica aberración.

Gaston de Franquin
France 3, Marsu Productions y los estudios Normaal (París), realizaron en 2009 la que puede ser la mejor adaptación de las tiras cómicas de Franquin, ya que más del noventa por ciento de la animación proviene de la mano del traspasado dibujante.
¿Y cómo es posible que el dibujante, desaparecido desde 1997, haya regresado a nuestros días para crear tal obra? Pues bien, los estudios de animación Normaal han realizado una tarea titánica para adaptar las tiras cómicas, ya que los contratos de Marsu Productions y Isabelle Franquin, hija del dibujante, dejaron completamente prohibido volver a dibujar a Gastón. Mediante un trabajo de digitalización, tanto de las planchas originales, como de los dibujos en color, estos estudios han puesto en movimiento, han dado vida a los personajes planos de las historietas de Gastón, dando lugar a que el dibujo que vemos en pantalla sea realmente realizado por su autor original.


La serie consta de 78 episodios, emitidos en France 3 desde el 19 de diciembre de 2009, y cada uno de ellos gira en torno a un tema troncal, permitiendo reunir gags, por ejemplo, sobre bolos, animales, etcétera, y disfrutarlos todos juntos.
Esta serie de animación ha cosechado excelentes críticas, tanto en público y crítica, y tanto en jóvenes como en adultos, ya que Gastón es un personaje con más de cincuenta años de vida, que aún hoy en día hace las delicias de todos aquellos que se atreven a entrar en sus viñetas.