Jidéhem

Nacido el 21 de diciembre de 1935, Jean de Mesmaeker, o Jidéhem, sigue los cursos de arte decorativo a l'institut Saint-Luc de Bruselas y presenta sus primeros trabajos a Fernand Cheneval, editor y animador de Heroïc-Albums, que le anima y publica como una serie, a partir de 1953, sus dos primeras historias, Ginger y el coleccionista y El Barón esta loco. A partir de entonces, Jidéhem va a realizar para este diario una docena de investigaciones de su detective Ginger, marcadas por tiroteos, persecuciones en coche y escenas espectaculares. Desaparecido Heroïc-Albums, a finales de 1956, se presenta en Dupuis. Su tipo de serie semirealista y violenta sobresalta al editor muy preocupado de la censura francesa: Ginger no aparecerá en nuevas aventuras en Spirou hasta 1979, cuando la censura lo permitió. Por aquel entonces, Franquin se encuentra desbordado por las numerosas responsabilidades: la serie Spirou y Fantasio, los dibujos de las cubiertas de la revistas y las ilustraciones para Starter, las aventuras semanales de Modesto y Pompon en Tintín, y su nueva creación Gastón. Y se le presenta la oportunidad de entrar en el taller de Franquin y participar en los decorados de Spirou y Fantasio a partir de El prisionero de los 7 budas, reanuda y desarrolla la animación gráfica de los artículos de Starter, colabora ampliamente en los primeros años de Gaston Lagaffe, su verdadero aporte será el concepto de los contratos en la serie.


Como su mujer esperaba una hija, decide lanzar una joven heroína, Sophie, quién aparecerá con Starter en L'oeuf de Karamazout, de 1964, para más tarde coger autonomía viviendo una veintena de aventuras hasta 1995, a menudo sobre guión de Vicq. Su intento de reactivar Ginger duró poco, pero conserva una gran nostalgia de su primer personaje y lamenta no haber podido dedicarle toda su carrera.
Para los seguidores de Gastón, el nombre de Mesmaeker les recordará más un hombre de negocios que a un dibujante, pero todo tiene una explicación. Cuando se creó el personaje de M. De Mesmaeker, Jidéhem vio que se parecía a su padre, y le pidió autorización para tomar su nombre, y este accedió, pero no pensó en las consecuencias de convertirse en un personaje de cómic.